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El lunes 13 de septimbre del año 1238, prop de la vespra de sent Miquel, per XV dies,
Zayyán enviaba un emisario al rey Jaime I con el único objetivo de
alcanzar un acuerdo lo más beneficioso posible para la población
valenciana que se encontraba asediada por las tropas cristianas. A
cambio y si las negociaciones seguían por buen curso, Zayyán entregaría
el rey de Aragón su joya más preciada, la ciudad de Valencia.
Este
emisario, natural de Peñíscola, y de nombre Alí al-Baqa, llegaba a
Ruzafa para entrevistarse con Jaime I pocos días después, el 20 de
septiembre, y tras
poner al corriente a la reina, Jaime I comenzaba una primera reunión
con el sarraceno, ocultando esta entrevista tanto a sus huestes como a
los ricohombres, ya que según sus propias palabras, molts ni hauia a qui no playa que Valencia fos presa, que mes la amauen que fos de sarrains que no que uingues en nostre poder, es decir, que muchos de ellos preferían ver Valencia en poder de los moros, que no ganada por las armas del rey.
Alí
al-Baqua comentó entonces a Jaime I que el asunto a tratar era de gran
importancia y relevancia, y que él no era digno para ello, por lo que
Zayyán le enviaría un nuevo emisario para tratar tan delicado y grave
asunto.
En enviam per Ali Albaca que tornas
denant nos, e dixem li que dixes per que era vengut. E ell dix nos que
les paraules cren grans e daut logar, e no son per a nos de parlar: mas
Çahen rey de Valencia vos envia a dir per mi queus trametria
Raiç Abulphamalet , qui es son nabot fiyl de sa sor, e del en jos es lo
mes poderos hom qui sia en Valencia ni el Regne, e en que el mes se fia…
El encargado de negociar la rendición de Valencia con el rey fue según la crónica real, el Raiç Abulphamalet, quien además de ser sobrino de Zayyán, era el hombre más poderos de Valencia después de él, y que se identifica con Abu-l-Hamlat, de la familia mardanisí. Desde luego debía de ser así, ya que hasta el propio rey se sorprendió cuando lo vio, pues según contaba en su crónica, vino
escoltado por diez caballeros, todos magníficamente engalanados,
montando soberbios corceles y con sillas nuevas, de modo que podían
presentarse en cualquier corte como hombres perfectamente dispuestos.
E quan vench altre dia ben mati exi Raiç Abulphamalet ab aquel sarray qui hauia
junyit, e be ab ·X· cavallers daltres ben guarnits e ben vestits, e en
bons cavals, e bones selles noves que podien entrar en tota bona cort,
con homens be apareylats.
Los
preparativos para esta reunión se llevaron a cabo el martes 21 de
septiembre, y para ello dispuso que al día siguiente, Nuño Sancho y
Ramón Berenguer de Ager, salieran al encuentro del sobrino de Zayyán y
lo escoltasen hasta su presencia.
E nos manam a don Nuno e a don ·R·
·Bñg· Dager ques appareylassen al mati dexir a son nebot de Çahen Raiç
Abulphamalet, e quel guiassen tro fos vengut a nos: e els dixeren queu
farien.
Al
día siguiente, el miércoles 22, el sobrino de Zayyán salía de la ciudad
de Valencia para entrevistarse con Jaime I. Cuenta el propio rey que
cuando Abulphamalet llegó a su presencia, no quiso besarle la mano, sino
que por el contrario, se humilló ante él, arrodillándose y corriendo
después a abrazarle. Una vez tomaron asiento, Abulphamalet saludó al rey
de parte de Zayyán, mostrando su júbilo al haber podido tener el honor
de conocerle.
…al entrar que feu quan fo prop de
nos, e anch volch besar la ma, mas ques humilia a nos, e anans abraçar: e
estech denant nos en ·I· seti, e saludans de part de Çahen rey de
Valencia, e dix nos que el nons havia anch uist, e que era molt pagat de
la nostra vista.
Jaime
I invitó entonces al enviado de Zayyán a un pequeño banquete, banquete
que Abulphamalet rechazó amablemente, ya que el propio Zayyán le había
prohibido comer fuera de la ciudad, pero indicándole que en la próxima
entrevista que tuvieran, estaría encantado de aceptar tal invitación.
Tras hacer salir el rey a todos sus acompañantes, Abulphamalet comenzó a hablar con el rey del asunto que hasta allí le traía.
Zayyán
se sentía ultrajado y molesto por el asedio a la ciudad de Valencia,
por la ostentación de poder que las tropas del rey hacían, y de los
enfrentamientos que todo ello acarreaba, ya que pensaba que nada había
hecho para que Jaime I actuara de esta manera contra él.
Sin
embargo Jaime I le recordó las correrías que Zayyán realizó por tierras
reales cuando se encontraba en la toma de Mallorca, correrías que
llegaron hasta Tortosa y Amposta, atacando a la población y esquilmando
el ganado.
E sobre aço responem li, e dixem li
que si havia: que quan nos fom a Maylorques per conquerir quens vench
correr en nostra terra, e vench tro a Tortosa e a Emposta, e el
mal que el nos poc fer, e el e fos homens en homens nostres e en
bestiar, queu feu: e combatens Vyldecona que era dins el nostre Regne.
Otro
de los motivos por los que más dolido estaba Jaime I con Zayyán, era
por el hecho de que cuando le ofreció mensaje de paz y tregua para
recoger el quinto de Murcia y Valencia, así como todo lo que le
adeudaba, el musulmán menospreció su honor.
Para
ello, Jaime I había enviado a su notario Pedro Sanz para que recogiera
de las arcas valencianas la cantidad de cien mil besantes. Por su parte,
Zayyán solo le entregó al mensajero cristiano la cantidad de cincuenta
mil besantes.
Encara daltra cosa nos tenia tort,
que nos li enuiam nostre missatge, e que uoliem haver pau e treuga ab
el, e aixi con en nostra ninea soliem haver, e pendre les quintes de
Valencia e de Murcia, que el nos adobas ço quens nauia falit de les de
Ualencia, e fariem los pleyt per ·C· milia besants, e nos enviam li don
·P· Sanç per missatge nostre, qui era notari nostre, e el menysprean la
nostra amor nons proferi sino ·I· milia besants. E sobre aço desexim nos
dell e de sa amor, e haguem a venir contra el, e ama mes ·I· milia
besants que no haver la nostra amor.
tras
algunas conversaciones y discusiones más referente a las afrentas y
agravios recibidos por ambas partes, Jaime I le propuso al emisario
musulmán que la reina estuviera presente en la entrevista, a lo cual
éste accedió amablemente, ya que no había cosa que le placiera más,
que la que esta reunión fuera secreta entre solo ellos tres.
Tras hacer llamar a la reina, y mandar a todas sus damas de compañía que se retiraran, continuaron las conversaciones.
Jaime
I le dijo entonces a Abulphamalet que no abandonaría el cerco de
Valencia hasta que fuera voluntad de Dios que la tomara, y que que si
Zayyán quería evitar a los habitantes de la ciudad sufrimiento y muerte,
la abandonara y se la entregara. Además, Jaime I le prometió que si
abandonaban la ciudad, los tomaría como vasallos, dándoles salvoconducto
para que pudieran salir llevándose todas sus pertenencias.
E nos dixem li que denant la Regina
li voliem respondre mes que a vna part, e que aquesta era la resposta:
Que nos erem venguts en aquel logar, e que Deus nos havia guiats em
totes aqueles coses que nos haviem començades tro en aquest dia, e que
les haviem acabades, e que pus nos erem aqui, que aquest era nostre
proposit e nostre cor que negun temps no partissem daqui tro haguessem
Valencia: e si el Rey de Valencia queria estorçre aquest mal tan gran
que poria esser en la preso de la vila de tant sarray, e fembres, e
infants quey porien morir, e perdre tot aço que haurien, que a nos
plauria: e aço que deym per be e per pro dells, e quels pendriem a
nostra fe els guiariem ab tot ço que portar sen porien, car dolor nos
pren de la lur mort
Esta
política del rey chocaba con la de gran parte de sus caballeros y
ricohombres, cuya intención era la de entrar por la fuerza en la ciudad
y saquear todo aquello que pudieran. Consciente de ello, el musulmán
volvió de nuevo a Valencia para poner al corriente a su tío Zayyán.
El sábado 25 de septiembre,
Abulphamalet volvía a entrevistarse con Jaime I, a quién le comunicaba
la decisión de su tío. Zayyán tras observar que la ciudad no podría
resistir por mucho más tiempo las acometidas de los cristianos, decidía
rendir la ciudad y entregársela a Jaime I, pero para ello, el monarca
debía cumplir dos condiciones: todos los habitantes de la ciudad podrían
sacar todo su equipaje, sin que nadie les registrase ni les hiciese villanía alguna, y Jaime I debería de darles salvoconducto a todos ellos para que pudieran viajar hasta Cullera.
E quan uench al tercer dia el nos
enuia missatge, que sil guiauem que exiria a nos. E nos enuiam li ·I·
Rich hom nostre, e vench a nos sempre quan el hi fo anat, e dix nos quel
rey de Valencia Çahen sera acordat, e que ben conexia que la vila nos
podia deffendre a la longa: e per tal que non sen faes traure altre
major mal daquel que treyt nauien, que lans rendria ab aytal condicio,
que els sarrains e les sarraynes ne posquessen traer tota lur roba, e
que hom nols escorcoylas nils faes neguna vilania, e que fossen en
nostre guiatge tro a Cuylera el e els: e pus Deus uolia que nos la
haguessem, que el ho hauia a uoler. E sobre aço dixem li quens
acordariem ab la Regina solament que era en aquel conseyl. E el dix queu
tenia per bo, e exis de la cambra.
Tras
oír las peticiones, Jaime I le dijo a Abulphamalet que consultaría la
propuesta a la reina, ya que era la única enterada del asunto, por lo
que el emisario musulmán los dejó a solas. Tras las deliberaciones
entre Jaime I y doña Violante, el rey daba la siguiente contestación al
musulmán:
Raiç, ben sabets vos que nos hauem
feita gran messio en aquest feyt, pero gens per la messio que nos e
nostres homens feyta hauem, ni per lo mal que hic hauem treyt, per tot
aço non romanra que nos aquest pleyt uos seguirem eus guiarem tro a
Cuylera ab tota la roba quels sarrains e les sarraines ne trahen nin
pusquen traure: e per amor del Rey e de vos qui sots venguts aqui, volem
fer aquesta gracia que sen vagen saus e segurs ab lurs robes, e ab ço
que portar ne volran.
Bien
sabéis, arrayaz cuan grandes gastos hemos hecho en tal jornada; más aun
cuando sea mucho lo que hayamos gastado para mantener a nuestra gente,
ni por esto, ni por el daño que de aquí hemos sacado, temáis que dejemos
de cumplir este convenio, pues os guiaremos hasta Cullera con todo el
equipaje que los sarracenos y sarracenas saquen y puedan sacar, siendo
nuestra voluntad que salgan todos seguros con los equipajes y con cuanto
lleven y puedan o quieran llevarse, lo cual hacemos por amor a vuestro
rey y a vos que habéis venido a tratar este negocio en su nombre.
Abulphamalet
aceptó de buen grado el acuerdo alcanzado, comunicando al rey que debía
esperar al menos diez días para que se hiciera efectivo el acuerdo,
plazo que el rey rehusó, ya que sus tropas llevaban ya largo tiempo en
el asedio, quejándose por ello, y teniendo ya ganas de asaltar
definitivamente la ciudad. Así pues se acordó que la capitulación de
Valencia sería después de cinco días, no de diez.
La
papeleta que tenía ahora Jaime I no era para nada agradable, ya que
debía comunicar a sus huestes el pacto alcanzado, por lo que le pidió al
musulmán que mantuviera el pacto en secreto hasta que hubiera hablado
con el arzobispo de Narbona y otros nobles.
Como
era de esperar, ninguno de los nobles y ricos hombres aceptó de buen
grado el acuerdo alcanzado, de hecho, cuenta el propio rey comodon
Nuno, e don Exemen Dorrea, e don ·P· Ferrandez Daçagra, e don Pero
Corneyl perderen les colors aixi con si hom los haguets ferits endret
del cor, como Don Nuño, don Gimeno de Urrea, don Pero Fernández de Azagra, y don Pero Cornel, perdieron el color, como si les hubiere herido en medio del corazón.
Tan solo el obispo de Narbona y el resto de obispos allí congregados alabaron el pacto que Jaime I había firmado.
Al día siguiente, el domingo 26 de septiembre, el pendón real ondeaba en la torre que luego sería del Temple.
E quan vench altre dia a hora de
vespres enviam a dir al Rey e a Raiç Abulhamalet, per tal que sabessen
los christians que nostra era Valencia, e que negun mal nols faessen,
que metessen nostra senyera en la torre que ara es del Temple. E els
dixeren quels playa. E nos fom entre la rambla el reyal, e la torra, e
quan vim nostra senyera sus en la torre descavalgam del caval, e
endreçam nos ves hoirent, e ploram de nostres uyls, e besam la terra per
la gran merce que Deus nos havia feyta.
Documentalmente
sabemos que el 28 de septiembre del año 1238, en Ruzafa, Jaime I y el
rey de Valencia Zayyán ibn Mardanish, firmaban la capitulación y
rendición de la ciudad, capitulación por otra parte bastante ventajosa
para los habitantes de la ciudad, ya que se permitía tanto a los hombres
como a las mujeres que quisieran abandonar Valencia, salir y marchar
salvos y seguros, permitiéndoles llevar todas sus ropas, muebles y
armas. Para ello tendrían un plazo máximo de veinte días. Por su
parte, los que quisiesen permanecer en Valencia y en su término, lo
podrían hacer sin peligro y bajo la protección del rey, teniendo que
ponerse en ese caso de acuerdo con quienes tuviesen las heredades.
Desde
luego Jaime I debió de tomarse en serio su promesa, ya que según cuenta
en su crónica, se vio obligado a herir de muerte a algunos hombres que
pretendían robar a los sarracenos que salían de Valencia.
…e haguem hi a ferir homens per mort,
sobraço cant volien tolre als sarrains robes, e emblar algunes
sarraines e tosets, si que anch tan gran gent con de Valencia exia hon
hauia be entre homens e fembres ·L· milia, anch la merce de Deu no
perderen valent de ·M· sous, sils guiam els faem guiar tro sus a
Cuylera.
El
rey también prometía a Zayyán una tregua de siete años, siete años en
los que ni él ni ninguno de sus vasallos le harían mal, daño o guerra,
comprometiéndose en que en el caso de que alguno de sus vasallos
rompiera esta tregua, la enmendaría íntegramente.
El
rey y sus huestes debieron entrar en la ciudad la tarde de ese mismo
día 28, ya que dos días después, el día 30, el rey otorgaba ya desde
Valencia, datum Valencie, pridie kalendas octubris anno Domini M.CC.XXX octavo, varias casas en la ciudad, y tierras en Benimaclet a Pedro de Ayera.
Tal y como afirmaba el historiador Ramón Menéndez Pidal en su Crónica de España
(Tomo XIII, capítulo III), Jaime I debió convivir con Zayyán en
Valencia hasta el día 8 de octubre, día en el que el musulmán
abandonaría la ciudad, entrando el rey cristiano al día siguiente en el
palacio real.
Así
lo confirmaba también en sus crónicas el historiador Ibn al-Abbar,
secretario de Zayyán, y quién estuvo presente en la firma de la
capitulación de Valencia, y quien además, aportaba algún que otro dato
importante:
Valencia cayó en poder de los rum por
segunda vez, después del asedio al que la tuvo sometida el tirano Jaqmu
al-Barsaluny, desde el jueves cinco del mes del ramadán del año 635
hasta el martes diecisiete de safar. Este día, Abu Yumail Zaiyan ibn
Mudafa Ibn Yúsuf ibn Sad al-Judami salió de la ciudad, de la que era
emir, al frente de su parentela y jefes de talebs y del ejército; el
tirano, ataviado con sus mejores galas y al frente de sus capitanes,
avanzó por la Ruzafa, donde había acampado al comenzar el sitio, y ambos
se encontraron en la WaYaja y estipularon que el tirano dejaría el
campo libre durante veinte días, para que las gentes se pudieran
trasladar, con sus bienes y efectos. Yo presencié todo esto y firmé el
acta de capitulación por parte de Abu Yumail.
Ibn al-Abbār: Kitāb al-Hullat as-siyarā.
Varios son los datos que en esta crónica de Abu ´Abdullah Muhammad ibn ‘Abdullah ibn Abu Bakr al Quda´i,
más conocido como Ibn al-Abbar (al-Abbar era el sobrenombre con el que
se conocía a sus antepasados, “fabricante de agujas”), nos ofrece.
Primero vemos el tono despectivo con el que nombra a los cristianos, refiriéndose a ellos con el sobrenombre de rum, romanos, al igual que cita a Jaime I con el sobrenombre de Jaqmu al-Barsaluny, Jaime el barcelonés, o simplemente más adelante como el tirano.
En
cuanto a las fechas en las que se produjeron tanto el asedio como la
rendición de la ciudad, Ibn al-Abbar nos contaba que transcurrieron
desde el jueves 5 del mes del ramadán del año 635, es decir, desde el 21
de abril de 1238, hasta el martes 17 de safar, el 29 de septiembre de
ese mismo año.
Pero
quizás el dato más importante sea el lugar donde se firmó la
capitulación de la ciudad, ya que indica que se realizó en la Walaya, y
no en Ruzafa, tal y como aseguraban las crónicas cristianas.
La Walaya o Al-Walaya, cuya traducción literal significa “lo que está precediendo, a la entrada, o a la llegada”, era un gran campo que se encontraba fuera de la muralla árabe de la ciudad, donde se encontraba la puerta de Bab Baytala,
nombrada después por los cristianos como la de Boatella, muralla que
transcurría por la calle de San Vicente hasta la calle de las Barcas.
Ocupaba los terrenos que hoy ocupan la parte oriental de la plaza del
Ayuntamiento, la avenida Marqués de Sotelo, la calle Ribera, y las
calles de Ruzafa (que por aquel entonces era llamada como camino de
Ruzafa, Tariq ar-Russafa) y Játiva, llegando hasta la plaza de toros y la estación del Norte.
También
resulta curioso el plazo dado para la salida de los musulmanes de la
ciudad. Tanto en el documento cristiano como en el texto de Ibn
al-Abbar, podemos ver que se les daba un plazo de 20 días, sin embargo,
como vimos en la crónica real, el plazo que demandaba Abulphamalet era
de diez días. Jaime I les concedía tan solo 5 días, y según podemos leer
en el capítulo 283 del Llibre dels Feyts, el desalojo de la ciudad se
realizó solo en tres.
E ab tant los sarrains cuytaren lexir dels ·V· dies que hauien empres ab nos, e al tercer dia foren apparaylats tots dexir.
¿Cuál
fue entonces realmente el plazo estipulado? Quizás la explicación la
tengamos en el documento cristiano, ya que se especifica que …ego
Çayen rex prædictus promitto vobis Iacobo, Dei gracia regi Aragonum,
quod tradam et reddam vobis omnia castra et villas, quæ sunt et teneo
citra Xuchar infra prædictos scilicet viginti dies, abstractis et
retentis mihi illis duobus castris, Denia scilicet et Cullera, Es
decir, Zayyán, prometía a Jaime I entregarle todos los castillos y
villas que estaban en esa parte del Júcar en el plazo de veinte días, a
excepción de los castillos de Denia y Cullera.
Teniendo
en cuenta esta documentación y los hechos narrados en el Llibre dels
Feyts, podríamos deducir que los musulmanes que quisieron abandonar la
ciudad lo hicieron en el plazo de tres días, mientras que Zayyán entregó
las villas y castillos prometidos en el plazo de veinte días.
A
continuación, reproducimos la transcripción y traducción tanto del
documento antes citado, el cual se encuentra en el Archivo de la Corona
de Aragón ( Cancillería Real, pergaminos de Jaime I, documento 734), como de los capítulos relacionados con este hecho del Llibre dels Feyts.
Transcripción
del documento en el cual Jaime I, rey de Aragón , y Zayyán, rey de
Valencia, firmaban la capitulación de la ciudad.
Archivo de la Corona de Aragón. Cancillería Real, pergaminos de Jaime I, documento 734
Nos, Jacobus, Dei gratia rex Aragonum
et regni Maioricarum, et comes Barchinone et Urgelli, et dominus
Montispesulani, promittimus vobis Çayen, regi neto regis Lupi, et filio
de Modef, quod vos et omnes mauri, tam viri quam mulieres, qui exire
voluerint de Valencia, vadant et exeant salvi et securi cum suis armis
et cum tota sua ropa mobili, quam ducere voluerint et portare secum in
nostra fide et in nostro guidatico; et ab hac die præsenti quod sint
extra civitatem usque ad vigenti dies elapsos continue. Præterea volumus
et concedimus, quod omnes illi mauri, qui remanere voluerint in termino
Valenciæ, remaneant in nostra fide, salvi et securi et quod componant
cum dominis, qui hereditates tenuerint. Item assecuramus et damus vobis
firmas treguas per nos et omnes nostros vassallos, quod hinc ad septem
annos damnum, malum vel guerram non faciemus per terram nec per mare,
nec fieri permittamus in Deniam, nec in Culleram, nec in suis terminis.
Et si faceret forte aliquis de vassallis et hominibus nostris, faciemus
illud emendare integre, secundum quantitatem eiusdem maleficii.
Et pro hiis omnibus firmiter
attendendis, complendis, et observandis, nos in propria persona iuramus
et facimus iurare dominum Ferrandum Infantem Aragonum, patruum nostrum,
et domnum Nunionem Sancii, consanguinem nostrum, et domnum Petrum
Cornelii maioremdomus Aragonum, et domnum Petrum Ferrandi de Açagra, et
domnum Garciam Romei, et domnum Rodericum de Liçana, et domnum Artallum
de Luna, et domnum Berengarium de Entença, et G. de Entença, et domnum
Atorella, et domnum Assalitum de Gudal, et domnum Furtunii Aznariz, et
domnum Blascum Maça, et Rogerium comitem Pallariensem, et Guillelmum de
MonteCathano, et Raimundum Berengarium de Ager, et Guillelmum. de
Cervilione, et Berengarium de Eril, et Raimundum Guillelmum de Odena, et
Petrum de Queralt, et Guillelmum de Sancto Vincencio. Item nos Petrus
Dei gratia Narbononensis et Petrus Terrachonenesis archiepiscopi, et nos
Berengarius Barchinonensis Bernardus Cesaugustanus, Vitalis Oscensis
Garcia Tirassonensis Eximinus Sogobricensis Poncius Dertusensis, et
Bernardus Vicensis episcopi promittimus quod hæc omnia supradicta
faciemus atendi et attendemus, quantum in nobis fuerit et poterimus bona
fide. Et ego Çayen rex prædictus promitto vobis Iacobo, Dei gracia
regi Aragonum, quod tradam et reddam vobis omnia castra et villas, quæ
sunt et teneo citra Xuchar infra prædictos scilicet viginti dies,
abstractis et retentis mihi illis duobus castris, Denia scilicet et
Cullera.
Datum in Ruçaffa, in obsidione Valencie, IV kalendas octobris, era millessima ducentessima septuagessima sexta.
Sig+num Guilelmi Scribe qui, mandato
domini regis pro domino Berengario, Barchinonensi episcopo, cancellario
suo, hanc cartam scripsit loco, die et era præfixis cum litteris
suprapositis in quinta linea.
Traducción del documento en el cual Jaime I, rey de Aragón , y Zayyán, rey de Valencia, firmaban la capitulación de la ciudad.
Archivo de la Corona de Aragón. Cancillería Real, pergaminos de Jaime I, documento 734
Nos
Jaime por la gracia de Dios rey de Aragón, de Mallorca, Conde de
Barcelona, de Urgel y señor de Montpellier, os prometemos a vos Rey
Zayen, nieto del Rey Lobo e hijo de Modef, que vos y todos los moros
tanto hombres como mujeres que quisieren salir de Valencia vayan y
salgan salvos y seguros con sus armas y con toda su ropa y muebles que
quieran tomar y llevar consigo, bajo nuestra palabra y guía, y desde
este presente día hasta pasados veinte días seguidos puedan hacerlo los
que vivan fuera de la ciudad. Además queremos y concedemos que los moros
que quieran quedarse en el término de Valencia queden en nuestra fe
salvos y seguros y que se compongan con los dueños que tuvieren las
heredades. También os aseguramos y damos treguas firmes que de aquí a
siete años no haremos con Nos y todos nuestros vasallos mal o guerra por
tierra ni por mar, ni permitiremos hacerlo, ni en Denia ni en Cullera
ni en sus términos y si acaso lo hiciere alguno de los vasallos y
hombres nuestros harémoslo enmendar íntegramente según la cantidad del
mismo maleficio.
Y para
comprometer al formal cumplimiento y observancia de todo esto Nos en
propia persona juramos y hacemos jurar al señor Fernando infante de
Aragón hermano de nuestro padre, al señor Nuñez Sancho, nuestro
consanguíneo, a don Pedro Cornelio, mayor de nuestra casa de Aragón, a
don Pedro Fernández de Azafra, a don García Romeo, a don Rodrigo Liçana,
a don Artal de Luna, a don Berenguer de Etença, a don Blasco Maza, a
don Roger, Conde de “Pallars” Pallarés, a don Guillem de Motnecatano, a
don Ramón Berenguer de Ager, a don Guillen de Cervellón, a don Berenguer
de Erill, a don Ramón Guillem de Odena, a don Pere de Queralt, a don
Guillem de San Vicente. Item Y nosotros don Pedro, por la gracia de Dios
Arzobispo de Narbona, don Pedro Arzobispo de Tarragona, y nosotros los
obispos de Barcelona don Berenguer; de Zaragoza don Bernardo; de Huesca
don Vidal; de Tarazona don Garcia; de Segorbe don Gimeno; de Tortosa don
Ponce y de “Vique” (Vic) don Eduardo, prometemos hacer cumplir todas
las citadas cosas y atenernos en cuanto no sea posible y de buena fe
pudiéramos. Y yo el rey Zaen “Zayen” sobredicho prometo a vos Jaime por
la gracia de Dios rey de Aragón que os entregaré y daré dentro de dichos
veinte días todos los castillos y villas que hay y tengo de esta parte
del Júcar, quitados y reservados los dos castillos de Denia y Cullera.
Dado en Ruzafa, en el sitio de Valencia, en el cuatro de las calendas de octubre de la era de mil doscientos setenta y séis.
Firmado
por Guillermo Scriba, quien por mandato de su señor rey y de su
señor Berenguer, obispo de Barcelona, su canciller, escribió esta carta,
en el lugar, día y era predicha en la línea quinta del documento
superpuesto.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXVIv.
correspondiente al capítulo 271.
Transcripción y traducción del capítulo 271 del Llibre dels Feyts.
De como los sarracenos de Valencia comenzaron tratos con el rey Jaime I y como este lo mantuvo en secreto.
E quan uench a enant prop de la uespra de sent Miquel per ·XV· dies, enuians missatge
Çahen que si nos li uoliem fer guiar ·I· sarray qui hauia nom Ali
Albaca, qui de Paniscola natural, que el nos enuiaria, e que parlaria ab
nos. E nos dixem que molt nos playa que uingues, e quel fariem guiar. E
quan fo uengut dix nos ço per quel Rey de Ualencia lauia trames. E nos
dixem quey hauriem nostre acort, e quel respondriem breument. E
pensam nos que aquestes paraules no eren bones per saber a negun hom en
la ost, ni a Rich home, ni a altre, quar molts ni hauia a qui no playa
que Ualencia fos presa, que mes la amauen que fos de sarrains que no que
uingues en nostre poder, e a enant ne pot hom conexer la proua. E
entram a la Reyna, e dixem li aqueles paraules que Ali Albaca nos hauia
dites, e que aixi era nostre pensament si a ella bo li semblaua, e que
la pregauem e li manauem que a nuyl hom de la ost nou sabes sino tan
solament nos e ella, e el missatge que era trujama. E ela dix
que li playen molt les paraules que nos li mostrauem: que en la nostra
honor e el nostre be nuyla re noy hauia tan gran part con ela: e si Deus
nos honraua ens amaua, que li ho grahia, car la esperança del
seu be tota era en nos, e que tenia per bo que nuyl hom no cabes en
aquestes paraules per tal que negu noy pogues re destorbar: car ela
hauia ja uists daltres lochs que eren castells, que nostres Richs homens
los uolien mes pet assi que per a nos, e quens hi fahien moltes coses
que fer no deuien: perque ben creya que pus en les coses menudes ho
fayen, que en Ualencia mostrarien lur poder en guisa que nos no la
poguessem hauer, e quel secret tenia per bo sobre totes coses tro que
fossem certs dauer Ualencia.
Más
adelante, unos quince días antes de la vigilia de San Miguel, recibimos
un mensaje de Zayyán, diciéndonos que se queríamos enviarle
salvoconducto a un sarraceno llamado Alí Albatá, natural de Peñíscola,
nos lo enviaría para que tratase con Nos. Contestámosle que nos placía
que viniese, y que le haríamos escoltar. Y, cuando vino, nos manifestó
por qué lo había enviado el rey de Valencia. Y Nos le dijimos que
deliberaríamos sobre ello y que en breve le responderíamos. Y Nos
pensamos que no era bueno hacer saber este mensaje a nadie de la hueste,
ni a los ricohombres ni a nadie, porque había muchos a quienes no
agradaba que Valencia fuese capturada, pues preferían que fuese de los
sarracenos y que no cayese en nuestro poder; como claramente nos lo
mostraron después. Y entramos donde estaba la reina y le dijimos las
palabras que Alí Albatá Nos había dicho y le dijimos cuál era nuestra
opinión, y si le parecía bien, y que le rogábamos y le mandábamos que
nadie del campamento lo supiese, sino solamente Nos, ella y el mensajero
que servía de trujamán (traductor). Nos dijo la reina que le agradaban
mucho las palabras que le manifestábamos, pues en nuestro honor y
nuestro bien nadie tenía tanto interés como ella, y, si Dios tanto nos
amaba y nos honraba, ella se lo agradecía, y que en Nos tenía puestas
todas sus esperanzas. Y dijo que le parecía bien que nadie más se
enterase de esta negociación, para que nadie la pudiese estorbar; pues
ella ya había visto por experiencia como en otros lugares y algunos
castillos, que nuestros ricohombres más los querían para ellos mismos
que para Nos, y que ellos nos hacían muchas cosas que no debían hacer;
por eso creía firmemente, que si lo hacían en las cosas pequeñas, en
Valencia usarían su poder para que Nos no la pudiésemos tener. Y que por
eso y por encima de todo tenía por bueno que el secreto se mantuviese
hasta que estuviésemos seguros de tener Valencia.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXVIIr.
correspondiente a los capítulos 271 y 272
Transcripción y traducción de los capítulo 272 y 273 del Llibre dels Feyts.
De como Zayyán comunica al rey Jaime I que enviará a su sobrino, Abulphamalet, para iniciar los tratos
En enuiam per Ali Albaca que tornas
denant nos, e dixem li que dixes per que era uengut. E ell dix nos que
les paraules cren grans e daut logar, e no son per a nos de parlar: mas
Çahen rey de Ualencia uos enuia a dir per mi queus trametria
Raiç Abulphamalet , qui es son nabot fiyl de sa sor, e del en jos es lo
mes poderos hom qui sia en Ualencia ni el Regne, e en que el mes se fia:
e si Deus ho uol, ans que uos e ell uos partats, hauem fiança en Deu
quel feyt uendra a bon acabament. E sobre aço dix nos que entraria
lains, e que uenria a nos ab tot ardit, e donam li ·I· caualler quel
guias e quel tornas a la vila: e donans hora que en laltra dia mati al
sol exit seria ab nos, e la donchs que li enuiassem ·I· caualer quel
guias. E atorguamlo queu fariem. E quan uench al mati nos li enuiam ·I·
caualler: e ell uench. E quan fo denant nos dix que Çahen rey de
Ualencia nos saludaua molt: e dix nos de la sua part que quant uendria a
altre dia mati entre hora de tercia el sol exit, que enuiassem ·II·
Richs homens qui guiassen Raiç Abulphamalet, e que uenria a nos. E nos
manam a don Nuno e a don ·R· ·Bñg· Dager ques appareylassen al mati
dexir a son nebot de Çahen Raiç Abulphamalet, e quel guiassen tro fos
uengut a nos: e els dixeren queu farien.
Con esto
mandamos llamar a Alí Albatá para que volviese ante Nos. Y le dijimos
que expusiese para qué había venido. Y él Nos dijo que el asunto era
grave y de alto nivel: “Yo no soy digno de tratarlo, pero Zayyán, rey de
Valencia, os manda decir a través mío que os mandará a su excelencia
el arrayaz Abulhamalec, que es su sobrino, hijo de su hermana, y es el
hombre más poderoso que hay en Valencia y en el reino después de él, y
en quien él más confía. Y si Dios lo quiere, antes que vos y él os
despidáis, tengamos confianza en Dios que esta situación tenga un buen
fin”. Tras esto, nos dijo que entraría en la ciudad y que volvería a Nos
con nuevas noticias. Y le dimos un caballero que lo escoltase y lo
devolviese a la villa. Y nos confirmó la hora en la que al día
siguiente, de mañana, tras salir el sol, estaría con Nos, y que para
entonces le mandásemos de nuevo un caballero que lo escoltase. Y Nos
así lo aceptamos. Y cuando llegó la mañana, le mandamos un caballero, y
él vino con nosotros. Y, cuando estuvo ante Nos, dijo que Zayyán, rey
de Valencia, Nos saludaba afectivamente. Y nos dijo de su parte que al
día siguiente, por la mañana, entre el sol ya salido y la hora
tercia, que mandásemos dos ricohombres que escoltasen a su excelencia el
arrayaz Abulhamalec, y que vendría a vernos. Y Nos mandamos a don Nuño
Sánchez y a don Ramón Berenguer de Ager que se preparasen para salir de
mañana al encuentro de su excelencia el arrayaz Abulhamalec, sobrino de
Zayyán, y que lo escoltasen hasta que llegase ante Nos. Y ellos dijeron
que así lo harían.
E en aquest mija arremiren juntes
·II· cauallers sarrains a ·II· altres nostres quals se uolia de la ost, e
feren nos ho saber. E uench nos don Exemen Pereç de Teraçona, qui puys
fo senyor Darenos, e demanans que li donassem, aquela junta ab Michel
Periç Disor. E nos dixem li quens maraueylauem molt del con pudia
demanar junta hom qui era tan peccador con ell, e de tan mala uda, que
paor nos dauem quen fossem escarnits: pero pregansen tant que donam la
li. E junyi ab lo sarrai, el sarray enderrocal. E ·I· altre sarray quey
exi, isque ·P· de Clariana, e al fer de la junta lo sarray gira li les
costes e fugi: e el encalsal tro que passa layga de Godalauiar, ques mes entrels seus.
En este
intermedio dos caballeros sarracenos retaron a justas a dos de nuestra
hueste, y así nos lo hicieron saber. Y don Jimeno Pérez de Tarazona, que
después fue señor de Arenós, vino a Nos y pidió que le concediésemos
esa justa a él y a Miguel Pérez de Isuerre. Y Nos le dijimos cuanto nos
asombraba como podía pedir el combatir en una justa él que era tan
pecador y de tan mala, pues temíamos ser avergonzados. Pero tanto nos lo
rogó que se lo concedimos. Y él justó con el sarraceno y el sarraceno
lo derribó. Y contra el otro sarraceno que salió al campo, salió Pedro
de Clariana. Y al entablarse la justa, el sarraceno le dio la espalda y
huyó. Y Pedro de Clariana lo persiguió hasta que el sarraceno pasó el
curso del Turia y se metió entre los suyos.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXVIIv.
correspondiente a los capítulos 273 y 274.
Transcripción y traducción de los capítulos 274 y 275 del Llibre dels Feyts.
De las conversaciones entre Abulfamalet y el rey Jaime I.
E quan uench altre dia ben mati exi Raiç Abulphamalet ab aquel sarray qui hauia
junyit, e be ab ·X· cauallers daltres ben guarnits e ben uestits, e en
bons cauals, e bones selles noues que podien entrar en tota bona cort,
con homens be apareylats. E nos leuam nos per ell en nostres cases ben
guarnides e be adobades: al entrar que feu quan fo prop de nos, e anch
uolch besar la ma, mas ques humilia a nos, e anans abraçar: e estech
denant nos en ·I· seti, e saludans de part de Çahen rey de Ualencia, e
dix nos que el nons hauia anch uist, e que era molt pagat de la nostra
uista. E nos dixem li que Deus li donas bonauentura, e quens playa molt,
car era uengut a nos ens era uenguts ueer, car nos li fariem honor e be
en guisa que ell nos hauria que grayr. E el dix nos que aço esperaua de
nos, e que tal erm nos, que cels que nos amauem hauien tata uia be de
nos e honor. E nos conuidam lo: e el dix nos quens graya molt lo conuit,
mas que el no menjaria de fora de la vila, que uedat li era per son
senyor, mas que bes tenia per conuidat e per honrat de nos. E nos dixem
li que si nou uosia pendre aqui, que nos li ho enuiariem en la vila. E
el dix quens ho graya molt, mas que altra sao uenria, que ell ho poria
mils pendre que ara no feya, car nou podia fer. E sobre aço dixem li
que si el se uolia, quen fariem exir tots los de la casa, que parlas ab
nos tot de secret. E dix nos el que aço uolia, e que no parlaria denant
nos sino denant ·I· o denant ·II· en que nos molt nos fiassem. E faem
los tots exir de casa sino nos, e ell, el trujama.
Al día
siguiente, de buena mañana, salió el arrayaz Abulhamalec con aquel
sarraceno que había justado y con otros diez caballeros, bien armados,
bien vestidos, y con tan buenos caballos y en tan buenas sillas nuevas,
que podrían entrar en cualquier buena corte como hombres muy
elegantes. Y al entrar en nuestras estancias bien preparadas y
adornadas, Nos nos pusimos de pie cuando se acercó para saludarle. Y si
bien no Nos quiso besar la mano, en cambio se inclinó ante Nos y Nos
abrazó. Después se colocó delante nuestro y nos saludó de parte de
Zayyán, rey de Valencia, y nos dijo que él no nos había visto nunca y
cuanto le placía el conocernos y vernos. Le dijimos entonces que
deseábamos que Dios le diese buena fortuna, y cuanto nos agradaba que
hubiese venido a vernos, por lo que pensábamos enaltecerlo y
recompensarlo de tal modo que tendría que darnos las gracias. Y él dijo
que eso esperaba de Nos, pues éramos de tal naturaleza que aquellos que
nos amaban siempre recibían de Nos recompensa y honor. Y Nos lo
invitamos a comer, pero nos dijo que agradecía mucho la invitación,
pero que no comería fuera de la villa, pues le estaba prohibido por su
señor, pero que ya se sentía invitado y honrado por Nos. Y Nos le
dijimos que si no lo quería tomar aquí, que se lo enviaríamos a la
villa. Y él dijo que nos lo agradecía mucho, pero que ya habría otra
ocasión en la que podría comerlo mejor, pues ahora no podía hacerlo. Y
después de esto le dijimos que, si quería, haríamos salir a todos los
de la casa para que hablase con Nos en total secreto. Y él Nos dijo que
eso quería y que no hablaría con Nos, sino ante uno o dos de los que Nos
nos fiásemos mucho. E hicimos salir de casa a todos, excepto Nos, él y
el trujamán.
E demanam li que uolia dir. E el dix
nos ques maraueylaua Çaen de nos perque aixi lauiem ahirat, que nostres
osts e nostre poder hauiem feyt uenir sobre sa terra e son poder que el
tenia: que ell no cuydaua hauer feyta cosa contra nos que tant de mal
degues rebre de nostra part. E sobre aço responem li, e dixem li que si
hauia: que quan nos fom a Maylorques per conquerir quens uench correr en
nostra terra, e uench tro a Tortosa e a Emposta, e el mal que el nos
poc fer, e el e fos homens en homens nostres e en bestiar, queu
feu: e combatens Vyldecona que era dins el nostre Regne. Encara
daltra cosa nos tenia tort, que nos li enuiam nostre missatge, e que
uoliem hauer pau e treuga ab el, e aixi con en nostra ninea soliem
hauer, e pendre les quintes de Ualencia e de Murcia, que el nos adobas
ço quens nauia falit de les de Ualencia, e fariem los pleyt per ·C·
milia besants, e nos enuiam li don ·P· Sanç per missatge nostre, qui era
notari nostre, e el menysprean la nostra amor nons proferi sino ·I·
milia besants. E sobre aço desexim nos dell e de sa amor, e haguem a
uenir contra el, e ama mes ·I· milia besants que no hauer la nostra
amor.
Y le
preguntamos qué quería decir. Y él Nos dijo que Zayyán se sorprendía de
por qué nos habíamos airado hasta el punto de hacer venir nuestras
huestes y nuestro poderío contra las tierras y las fuerzas que él tenía,
pues no creía haber hecho algo contra Nos que tuviese que mereciese
tanto castigo de nuestra parte. Y al respecto le respondimos y le
dijimos que sí había motivo, pues cuando Nos fuimos a conquistar
Mallorca, Zayyán hizo correrías en nuestras tierras y llegó hasta
Tortosa y Amposta, y él y sus hombres hicieron todo el daño que pudieron
contra nuestros hombres y su ganado, y atacó Ulldecona, que estaba
dentro de nuestro reino. Y que Todavía en otra cosa más Nos ofendió: Nos
le enviamos un mensajero nuestro ya que queríamos tener tregua y paz
con él, y recibir los quintos de Valencia y Murcia, tal como solíamos
tener en nuestra niñez, y que nos pagase lo que habían dejado de pagar
los de Valencia, haciéndole un acuerdo por cien mil besantes. Le
enviamos como mensajero a don Pere Sans, que era nuestro notario; y él,
despreciando nuestra amistad, solo Nos ofreció cincuenta mil besantes. Y
después de eso desechamos a él y su amistad, y tuvimos que venir contra
él; pues él prefirió más los cincuenta mil besantes a tener nuestra
amor.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXVIIIr.
correspondiente a los capítulos 274 y 275.
Transcripción y traducción del capítulo 276 del Llibre dels Feyts.
De como Abulfamalet ofreció al rey firmar un pacto.
E sobre aço respos nos el, e dix que
el no cuydaua que tort nos tingues dalo, que mentre les quintes
prenguem nos, no era el Rey del regne de Ualencia: que Çeyt Abuceyt nera
Rey. E encara dix nos mes, que les coses hauien a uenir a aço que Deus
uol: e aço dara que es entre uos e nos prengam conseyl ques adob be a
honrament de uos, car aço uol Çahen. E nos responem li que deya be, e
aço que hom ueya deuia hom dar conseyl, que no a les coses passades. E
el dix nos que uolia saber de nos que uoliem fer en aqueles coses que
Deus hauia ordonades que uinguessen sobrels, perquens pregaua
molt que nos encobrissem nostra uolentat, e si uoliem que son senyor nos
donas hauer, que segons lo poder que el hauia quen sen donaria, car nos
sabiem be que la ciutat de Ualencia hauia pres gran mal domens que
hauen perduts per nostre poder depuys que la batayla del Pug fo feita, e
que talat lo pa, e la orta de Ualencia, e en aquesta manera en los
altres logars del Regne eu los demes, e en los meylors. E sobre aço
dixem li que teniem per bo quey fos la Regina, e que no uoliem que altre
hom del mon ho sabes sino nos, e ella, e el qui parlaua aqueles
paraules. E el dix nos que aquestes eren dues coses que el nos grahia
molt, la vna, que de la Regina mes ne cuydariem ualer, e mes ne
prefarien lo pleyt: laltra, quels playa molt queu tenguessem secret, e a
ells ualia mes e a nos, car els sabien be que de molt hom nos hauiem a
guardar, que no uolien nostre prou en aço ni en als.
Entonces nos
contestó y nos dijo que él no creía que Nos hubiésemos recibido
injuria con ello, pues mientras recibimos los quintos, Zayyán no era rey
del reino de Valencia, sino que lo era Zayd Abu Zeyd. Y todavía dijo
más: que las cosas tenían que concluir en lo que Dios quisiera, “y
respecto a la cuestión que hay ahora, deliberemos entre vos y nos, para
que se arregle bien a honra vuestra, pues eso es lo que quiere
Zayyán”. Y Nos le respondimos que hablaba acertadamente, pues se debía
dar solución a lo que uno ve, no a las cosas del pasado. Entonces
nos dijo que quería saber qué queríamos hacer respecto a las cosas que
Dios había ordenado que les ocurriesen a ellos; por lo cual nos rogó
mucho que no ocultásemos nuestra voluntad; y si queríamos que su señor
nos diese riquezas, nos las daría en la medida de sus posibilidades;
pues Nos sabíamos bien que la ciudad de Valencia había perdido gran
cantidad de hombres a nuestras manos después que se libró la batalla de
El Puig, y que habíamos esquilmado los cultivos y la huerta de Valencia,
al igual que en la mayoría y en los mejores lugares del reino. Le
dijimos entonces que considerábamos oportuno que estuviese presente la
reina, y que no queríamos que lo supiese ningún otro hombre del mundo,
sino Nos, ella y el que traducía aquellas palabras. Y nos dijo que esas
eran dos cosas que nos agradecía de corazón: una, lo de la reina, pues
más respetaríamos y más valoraríamos el acuerdo; y la otra, que les
agradaba mucho que lo tuviésemos en secreto, pues de esta forma
aprovechaba más a ellos y a Nos, porque ellos sabían bien que Nos
teníamos que prevenirnos de mucha gente que no quería nuestro bien ni en
esto ni en nada.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXVIIIv.
correspondiente al capítulo 276.
Transcripción y traducción del capítulo 277 del Llibre dels Feyts.
De como el rey a Abulfamalet su decisión de tomar Valencia
E enuiam per la Regina, e quan ela
fou uenguda faem ne partir totes les dones que ab ella eren uengudes, e
tots los altres, e no romas ab nos deles sino ela sola, e retraguem li
totes les paraules que haguem haudes ab Raiç Abulphamalet ni el ab nos,
maixi con dessus es escrit. E nos dixem li que denant la Regina li
uoliem respondre mes que a vna part, e que aquesta era la resposta: Que
nos erem uenguts en aquel logar, e que Deus nos hauia guiats em totes
aqueles coses que nos hauiem començades tro en aquest dia, e que les
hauiem acabades, e que pus nos erem aqui, que aquest era nostre proposit
e nostre cor que negun temps no partissem daqui tro haguessem Ualencia:
e si el Rey de Ualencia queria estorçre aquest mal tan gran que poria
esser en la preso de la vila de tant sarray, e fembres, e infants quey
porien morir, e perdre tot aço que haurien, que a nos plauria: e aço que
deym per be e per pro dells, e quels pendriem a nostra fe els guiariem
ab tot ço que portar sen porien, car dolor nos pren de la lur mort: e si
ab lur uolentat quens retessen la vila la podiem hauer, mes la uolriem
aixi hauer que per altra guisa per força, car la major partida de la ost
uolria lo barreg de la vila, e nos nol uolem per la dolor quens pren de
uos. E aquesta es la nostra uolentat, e als non fariem si donchs uos
nons en forçauets per força uos haguessem a fer mal. E dix ell que les
paraules eren fort cares, e no les podia deliurar909 ab nos menys dacort
de son senyor, e de son auoncle: e nos entenem que deya raho, e dixem
li queu faes en bona uentura, e conuidam lo altra uegada, e nons ho
uolch atorgar: e sobre aço entra sen.
Y mandamos
llamar a la reina. Y cuando ella vino, hicimos salir a todas las mujeres
que habían venido con ella y a todos los demás; y de todos ellos no se
quedó con nosotros más que ella sola. Entonces le contamos todas las
cosas que habíamos dicho a Abulhamalec y él a Nos, tal como está
escrito arriba. Después dijimos a Abulhamalec que preferíamos
responderle delante de la reina antes que a solas, y que esta era la
respuesta: que Nos habíamos venido a este lugar y que Dios Nos había
guiado en todas las cosas que habíamos comenzado hasta aquel día y que
todas las habíamos acabado; y que, ya que Nos estábamos aquí, que este
era nuestro propósito y nuestra voluntad: nunca irnos de aquí hasta que
tuviésemos Valencia. Y que nada nos agradaría más que el que el rey de
Valencia quisiese evitar el mal tan grande que podría ocurrir en la
conquista de la villa a tantos sarracenos, mujeres y niños, ya que
podrían morir y perder todo lo que allí tenían. Y que eso lo decíamos
por el bien y buen provecho de ellos, y que los pondríamos bajo nuestra
custodia y los escoltaríamos con todo lo que pudiesen llevarse, pues
sentiríamos dolor por su muerte. Y si podemos tener la villa con una
rendición voluntaria de ellos, preferimos tenerla así que de otro modo,
por la fuerza; pues la mayor parte del ejército querría el saqueo de la
villa, pero Nos no lo queremos por la pena que sentimos por vosotros. Y
esta es nuestra voluntad, y de otro modo no obraremos, a menos que nos
obliguéis a hacerlo, que por fuerza os tengamos que hacer mal. Dijo
entonces Abulhamalec que ese asunto era muy delicado y no podía tratarlo
con Nos sin el consejo de su señor y tío. Entendimos que tenía razón y
le dijimos que lo hiciese en buena hora. Y otra vez lo invitamos a
comer, y nuevamente no nos lo quiso aceptar. Y después de eso entró de
nuevo en la ciudad.
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del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXIXr.
correspondiente a los capítulos 277 y 278.
Transcripción y traducción del capítulo 278 del Llibre dels Feyts.
Del pacto que propuso Abulfamalet, en nombre de Zayyán, al rey Jaime I.
E quan uench al tercer dia el nos
enuia missatge, que sil guiauem que exiria a nos. E nos enuiam li ·I·
Rich hom nostre, e uench a nos sempre quan el hi fo anat, e dix nos quel
rey de Ualencia Çahen sera acordat, e que ben conexia que la vila nos
podia deffendre a la longa: e per tal que non sen faes traure altre
major mal daquel que treyt nauien, que lans rendria ab aytal condicio,
que els sarrains e les sarraynes ne posquessen traer tota lur roba, e
que hom nols escorcoylas nils faes neguna uilania, e que fossen en
nostre guiatge tro a Cuylera el e els: e pus Deus uolia que nos la
haguessem, que el ho hauia a uoler. E sobre aço dixem li quens
acordariem ab la Regina solament que era en aquel conseyl. E el dix queu
tenia per bo, e exis de la cambra. E romanguem nos ab la Regina, e
dixem li que lin semblaua? E ela dix que si a nos semblaua que prefessem
aquel pleyt, que bel tenia ela per bo, car Ualencia no la deuia hom
auenturar qui hauer la podia de ·I· dia a altre. E nos entenem que ella
nos conseylaua be, e dixem li que li atorgauem lo conseyl que elans
donaua, mas aytant hi uoliem nos anadir, e que sobre aço teniem per bo
lo conseyl, que si la vila se prenia per força, que greu seria que
barayla noy hi hagues gran en fre aquels de la ost e nos per auol hauer
ni per roba, ni no deuiem alongar ço que tostemps hauiem desijat nostre
linyatge dauer e de pendre, e encara si nos hi fossem ferit o malaltia
que nos uingues en aquest alongament tro la vila fos presa per força,
ques poria la cosa perdre, per que tan bon feyt con aquest no faya
mmetre a uentura, e que la feya bon cuytar per hauerla.
Y al tercer
día el arrayaz Abulhamalec nos mandó mensaje de que, si lo escoltábamos,
vendría a Nos. Le mandamos entonces a un ricohombre nuestro, y vino
ante Nos apenas aquel fue a buscarlo. Y Nos dijo que Zayyán, rey de
Valencia, había deliberado y que sabía bien que la villa no podría
resistir a largo plazo, y para no hacernos causar más daño del que ya
habíamos hecho, que nos la rendía con esta condición: que los sarracenos
y las sarracenas pudiesen sacar todas sus cosas, y que nadie les
registrase ni les hiciese ninguna villanía, y que todos fuesen bajo
nuestra escolta hasta Cullera; y que, ya que Dios quería que Nos la
tuviésemos, que él lo tenía que querer. Y entonces le dijimos que lo
discutiríamos solamente con la reina, que estaba presente. Y él dijo que
le parecía bien, y salió de la estancia. Nos quedamos solos con la
reina y le preguntamos qué le parecía la propuesta. Nos dijo entonces
que, si a Nos nos parecía bien, que aceptásemos el acuerdo, pues ella lo
tenía por bueno, porque quien podía tener Valencia de un día a otro, no
la debía arriesgar. Y Nos consideramos que ella Nos aconsejaba bien,
y le dijimos que aceptábamos el consejo que ella nos daba, pero solo
queríamos añadir algo y que aparte de eso teníamos por bueno su consejo:
que si la villa se tomaba por la fuerza, sería difícil que ahí no
surgiese una gran discordia entre los de la hueste y Nos a causa del vil
dinero y del botín; y no debíamos posponer lo que nuestro linaje
siempre había deseado conquistar y tener; e incluso la cosa se podría
perder, si fuésemos herido aquí, o contrajésemos una enfermedad en la
prolongación hasta que la villa fuese capturada por la fuerza; porque un
suceso tan bueno como este no se debía dejarse al azar y había que
apresurarse a tenerla.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXIXv.
correspondiente a los capítulos 278 y 279.
Transcripción y traducción del capítulo 279 del Llibre dels Feyts.
De como el rey don Jaime aceptó la propuesta de Zayyán.
E sobre aquestes paraules faem demanar Raiç Abuamalet, e responem li en aquesta
manera: Raiç, ben sabets uos que nos hauem feita gran messio en aquest
feyt, pero gens per la messio que nos e nostres homens feyta hauem, ni
per lo mal que hic hauem treyt, per tot aço non romanra que nos aquest
pleyt uos seguirem eus guiarem tro a Cuylera ab tota la roba quels
sarrains e les sarraines ne trahen nin pusquen traure: e per amor del
Rey e de uos qui sots uenguts aqui, uolem fer aquesta gracia que sen
uagen saus e segurs ab lurs robes, e ab ço que portar ne uolran.
Y después de
esto, hicimos llamar al arrayaz Abulhamalec, y le contestamos de la
manera que sigue: Excelencia, vos bien sabéis que Nos hemos hecho un
gran gasto en esta campaña, sin embargo ni por el gasto que Nos y
nuestros hombres hemos hecho ni por los daños que aquí hemos sufrido,
todo eso no impedirá que cumplamos este acuerdo y os escoltemos hasta
Cullera con todas las cosas que los sarracenos y sarracenas lleven y
puedan llevar. Y por amor al rey y a vos, que habéis venido aquí,
queremos concederles esta gracia: que se vayan sanos y salvos con sus
cosas y con lo que quieran llevarse.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXXr.
correspondiente a los capítulos 279, 280, y 281.
Transcripción y traducción del capítulo 280 del Llibre dels Feyts.
De como se acordó el día de la rendición de Valencia.
E el quan ho hoi plach li, e dix
quens ho graya molt, jas perdessen molt que ab tot aço si graya molt la
merce que nos li fayem. E quant haguem estat vna peça, demanam li qual
dia seria? E dix nos que mester hauia ·X· dies descombra. E nos dixem li
que sobre demanauen, que la ost sestaua molt, e ques enujaua, car no
faya re, ni era prou lur ni nostre: e tant que per alongament de les
paraules quens auenguem que al sinque dia quen redrien la vila, e que
comenasarien dexir. E quant aquesta paraula fo empresa entre nos e ell,
dixem li que tirigues secret tro que nos haguessem parlat ab larchabisbe
de Narbona, ab los bisbes, e ab nostres homens nobles: e el dix queu
faria. E nos dixem li que hi parlariem aquel uespre, e manariem cessar
que daquela hora a enant nols faessen mal.
Y cuando
escuchó esto, le agradó. Y dijo que nos lo agradecía mucho, y que
aunque perdiesen mucho, sin embargo, nos agradecía mucho la gracia que
les hacíamos. Y después de haber estado un rato, le preguntamos qué día
se haría esto. Y Nos dijo que necesitaban diez días para desalojar. Y
Nos le dijimos que pedía demasiado, ya que la hueste estaba muy inactiva
y se aburría, porque no hacía nada, y eso no era de provecho ni suyo ni
nuestro. Y al final, tras una larga conversación, nos avenimos en que
al quinto día entregarían la villa y empezarían a salir. Cuando todo
esto quedó acordado entre Nos y él, le dijimos que lo mantuviese en
secreto hasta que hubiésemos hablado con el arzobispo de Narbona, con
los obispos y con nuestros nobles. Y él dijo que así lo haría. Y le
dijimos que lo hablaríamos aquella tarde y mandaríamos que desde esa
hora en adelante cesaran de causarles daño.
Transcripción y traducción del capítulo 281 del Llibre dels Feyts.
De como el rey comunicó a sus nobles la rendición de Valencia.
E quan aço fo feyt, e haguem menjat, e
begut, e dormit en ·I· Reyal qui era prop de la nostra albergada,
enuiam, per larchabisba de Narbona que hi fo. E quan tots foren denant
nos dixem los con nostre Senyor nos hauia feytes moltes gracies, e entre
les altres hauians en feyta ara vna que nos e ells li deuiem molt
grayr, e cant en aquest be nostre hauien gran part, uoliem los ho fer
saber per tal que els sen alegrassen, que Ualencia era nostra. E quan
nos haguem dit aquest mot, don Nuno, e don Exemen Dorrea, e don ·P·
Ferrandez Daçagra, e don Pero Corneyl perderen les colors aixi con si
hom los haguets ferits endret del cor: e del arquibisbe en fora, e dels
bisbes alguns, qui dixeren que grayen a nostre Senyor aquest be e
aquesta merce quens hauia donada, anch negun dels altres nou loaren a
Deu, niu tengren per bo, sino quens dixeren don Nuno e don Pero
Ferrandez Daçagra: E con era aquest feyt ni en qual manera? E nos dixem
que hauiein guiat lo Rey de Ualencia els sarrains tots aquels qui
habitauen en la vila, homens e fembres, e que anauen en nostre guiatge
tro a Cuylera e tro a Denia, e quens redien la vila al sinque dia. E
dixeren queu tenien per bo, pus feyt ho hauiem. E dix larquibisbe de
Terragona: Aço es nostra de Deu, e jo no creu que de tres coses en uos
non haja la vna, o que uos hajats seruit a Deu, o que ara lo siruats, o
quel seruirets. E dix en ·R· ·Bñg· Dager: Molt deuem grayr a nostre
Senyor la amor quens mostra, car ço que uostre linyatge e uos hauets
desijat, e que aras cumple per uos deuem grayr a nostre Senyor.
Y después
que se hiciera esto, y de que hubiésemos comido, bebido y dormido en
un real que estaba junto a nuestro alojamiento, mandamos llamar al
arzobispo de Tarragona, a los obispos, a los ricohombres y al arzobispo
de Narbona, que estaba aquí. Y cuando todos estuvieron ante Nos, les
contamos como nuestro Señor Nos había hecho muchos beneficios y, entre
otros, ahora, nos había hecho uno que Nos y ellos le debíamos agradecer
mucho, y ya que ellos tenían gran parte en nuestro bien, les queríamos
hacer saber, para que ellos se alegrasen, que Valencia era nuestra. Y
apenas habíamos dicho esta frase, don Nuño, don Jimeno de Urrea, don
Pedro Fernández de Azagra y don Pedro Cornel perdieron los colores, como
si les hubiesen herido directamente en el corazón. Y aparte del
arzobispo de Tarragona y algunos otros obispos, que dijeron que
agradecían a nuestro Señor este bien y esta gracia que nos había
concedido, ninguno de los otros en ningún momento lo alabaon ni lo
agradecieron a Dios, ni lo tuvieron por bueno, sino que por el
contrario, don Nuño y don Pedro Fernández de Azagra nos preguntaron
cómo había ocurrido este hecho y en qué términos, a lo que les
contestamos que íbamos a escoltar al rey de Valencia y a todos los
sarracenos, hombres y mujeres, que habitaban en la villa, y que irían
bajo nuestra protección hasta Cullera y hasta Denia, y que así ellos nos
rendirían la ciudad en el plazo de cinco días. Y dijeron que lo tenían
por bueno, pues ya lo habíamos hecho. Y el arzobispo de Narbona dijo:
Esto es obra de Dios, y yo no creo que de estas tres cosas no haya al
menos una en vos: o que vos hayáis servido a Dios, o que ahora lo
servís, o que lo serviréis. Y don Ramón Berenguer de Ager dijo: Debemos
agradecer mucho a nuestro Señor el amor que os muestra, pues lo que
habéis deseado vos y vuestro linaje, y que ahora se cumple por vos, lo
debemos agradecer mucho a nuestro Señor.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXXv.
correspondiente a los capítulos 281 y 282.
Transcripción y traducción de los capítulos 282 y 283 del Llibre dels Feyts.
De como la señera del rey Jaime ondeó sobre la torre del Temple y de como los sarracenos salieron de Valencia.
E quan uench altre dia a hora de
uespres enuiam a dir al Rey e a Raiç Abulhamalet, per tal que sabessen
los christians que nostra era Ualencia, e que negun mal nols faessen,
que metessen nostra senyera en la torre que ara es del Temple. E els
dixeren quels playa. E nos fom entre la rambla el reyal, e la torra, e
quan uim nostra senyera sus en la torre descaualgam del caual, e
endreçam nos ues hoirent, e ploram de nostres vyls, e besam la terra per
la gran merce que Deus nos hauia feyta.
Así al día
siguiente, a la hora de vísperas, mandamos decir al rey Zayyán y al
arrayaz Abulhamalec que pusieran nuestra señera en la torre que ahora es
del Temple, para que los cristianos supiesen que Valencia era nuestra y
que ningún mal les hiciesen. Y ellos dijeron que estaban de acuerdo. Y
Nos estábamos en la rambla,entre el Real y la torre; y cuando vimos
nuestra señera en lo alto de la torre, desmontamos del caballo, miramos
hacia el oriente y nuestros ojos se llenaron de lágrimas y besamos la
tierra por la gran gracia que Dios Nos había hecho.
E ab tant los sarrains cuytaren lexir dels ·V· dies que hauien empres ab nos, e al
tercer dia foren apparaylats tots dexir. E nos ab cauallers, e homens
armats prop de nos, traguem los tots de fora en aquels camps que son
entre Ruçafa e la vila, e haguem hi a ferir homens per mort, sobraço
cant uolien tolre als sarrains robes, e emblar algunes sarraines e
tosets, si que anch tan gran gent con de Ualencia exia hon hauia be
entre homens e fembres ·L· milia, anch la merce de Deu no perderen
ualent de ·M· sous, sils guiam els faem guiar tro sus a Cuylera.
Y después de
esto los sarracenos apresuraron su partida, y aunque habíamos acordado
con ellos cinco días, al tercer día todos estuvieron listos para
salir. Y Nos, con unos caballeros y hombres armados que estuvieron junto
a Nos, los sacamos a todos fuera, a los campos que hay entre Ruzafa y
la villa. Y tuvimos entonces que herir de muerte a algunos hombres,
pues querían quitar cosas a los sarracenos y robar algunas sarracenas y
niños. De modo que aunque salía una gran muchedumbre de Valencia, en
donde entre hombres y mujeres habría unos cincuenta mil, sin embargo,
por la gracia de Dios, no perdieron ni por valor de mil sueldos: así de
bien los custodiamos y los hicimos escoltar hasta Cullera.
Crònica
del rei en Jacme. Reproducción digital del manuscrito datado en Poblet.
Celestí Destorrents. 17 de septiembre de 1343. Biblioteca de la
Universidad de Barcelona. Fons de reserva, sig. Ms 1. Publicado por la
Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives. Año 2006. Folio CXXIr.
correspondiente a los capítulos 282 y 283.
Afegisc un artícul aparegut el 14/04/2016 en la versió de internet en el perìódic "Las Provincias". Publicat per Carlota Fominaya. Hablar con el filósofo y pedagogo Gregorio Luri del deseo manifiesto y generalizado de los padres por tener hijos felices es revelador: «Nada me parece más elemental que desear lo mejor para tus hijos. Lo que no me parece tan obvio es que lo mejor sea esa felicidad positiva, blanda y sentimentaloide». En este punto Luri confiesa tener una pesadilla recurrente: «Que el futuro nos depara una humanidad sedente contemplando feliz videos de gatitos». El también escritor navarro, autor de libros como «Mejor Educados», o «La Escuela contra el Mundo» , entre otros, insiste en que la felicidad es la ideología de nuestro tiempo, y que poner en duda su bondad es ir a contracorriente. «Ser feliz hoy parece una obligación» , determina. —Cada vez es más habitual que se imparta educación emocional en la escuela con el objetivo de enseñar a los niños a ser...
Tret de "Valentia Medievalis - www.valentia.hypotheses.org" Frente a la música celestial y angelical, la música que ensalzaba, alababa y cantaba a Dios, en el siglo XIII resurgía de nuevo con fuerza e ímpetu una música que desde siempre, había sido considerada como mensajera del diablo y del pecado , una música que el clero consideraba dañina y peligrosa, ya que escapaba de su control, y una música que, en palabras de la historiadora Candela Perpiñá García, la Iglesia veía con la suficiente capacidad para crear desarmonía y con suficiente poder para alentar las bajas pasiones humanas a través de los sentidos (La música del Diablo y el Diablo en la música. Sobre el poder corruptor del arte musical en el imaginario cristiano. Candela Perpiñá García. Año 2013). Ya Hipólito en sus comentarios a Daniel, alababa en el siglo II a los vencedores del diablo, aquellos que no se habían dejado seducir por la música, ni seducir por la volu...
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