1,40 metres
Aqui estoy, tirado en una de las terrazas de la casa esperando a que se acuerden de mi. Es verano, justo la época en que mis dueños me usan, así que no tardarán mucho en buscarme y llevarme con ellos y por fin volver a humedecer mi seca piel y mi cuerpo esponjoso. Por fin, llega mi dueño y me atrapa con sus fuertes manos, llevándome, danto tumbos desde la terraza hasta la calle, cargado con su mochila mientras emocionado cuenta que se va a la piscina conmigo. Que grandes ratos vamos a pasar. Tras un breve paseo enrollado a su cintura llegamos a la "pisci", como la llama el. Nada mas llegar me paro en la lectura de una pequeña hoja pegada con celofán a una de las duchas "NO SE PODRÁ USAR EL CHURRO A PARTIR DE LOS 1,40m" Pienso, que absurdo el texto del cartel. Mi dueño me tira al agua y luego se lanza sobre mi, me encantan estos juegos. Tras un breve rato manoseándome por todos lados me coge con las dos manos y empieza a avanzar hacia la zona de la pis...